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Mostrando las entradas etiquetadas como Cuento

EL CHANCAY - auto | ficción -

Esa mañana cuando Felipe se despertó en su departamento de Miraflores tuvo la intuición que en la noche vendría un sueño especial. Él siempre esperaba la noche para poder soñar. Desde joven había soñado mucho, pero ahora a sus 82 años soñaba más que nunca. No estaba seguro qué día era, así que fue a su escritorio a buscar su agenda. Su agenda era marrón y tenía en la portada sus iniciales grabadas en dorado: FT. Abrió la agenda y se acercó a ella para olerla. El olor a papel seguía siendo de sus olores favoritos desde que leyó su primer libro cuando era niño. Vio la semana en la agenda y confirmó su sospecha: hoy era jueves. Los jueves se sueña en grande dijo en voz alta. Cerró la agenda con energía y salió de su escritorio. Decidió que esta noche tomaría lonche más temprano.  A las seis en punto de la tarde fue a la cocina a sacar todo lo que necesitaba. La cocina estaba impecable y sobresalían unas flores naranjas y blancas que estaban en una repisa de madera. Había un comedor de...

EL TREN POR LA MITAD - auto | ficción -

Camila llegó a la estación de tren de Euston un 28 de agosto en un día frío, pero soleado. Llevaba una chompa turquesa, una mochila gris, y una maleta antigua. Compró un ticket para viajar a Lewes, donde empezaría su nueva vida. No había desayunado así que fue a buscar un sándwich de queso y tomate para comer en el camino. Se acercó a un puesto chiquito y cuando abrió su billetera encontró las libras esterlinas que su hermano Eduardo le había dado. Señaló lo que quería, pagó, se metió el sándwich a la mochila y se paró en la plataforma a esperar su tren. El tren empezó a entrar en la estación y una vez que paró por completo se abrieron las puertas. Camila se puso a un costado para que la gente salga y después entró.  El tren tenía las paredes descoloridas y las puertas se demoraban en abrir. Camila sintió un olor a café. No sabía dónde poner su maleta hasta que vio un lugar designado para maletas y la puso ahí. Se sentó, abrió su mochila y sacó un cuaderno espiralado rojo donde ten...

PARA JOSEFINA - auto | ficción -

Cuando leas esto tendrás once años y habrá llegado el momento de contarte lo que sé. Ahora tienes seis y es muy pronto. Primero tienes que creer, como lo haces ahora, y luego alguna amiga te dirá que no existe y dejarás de creer. Eso seguro te pondrá triste y ocurrirá en algún momento entre tus seis y once años. Quizás ese día te metas a tu cuarto que ya no compartirás con tus hermanos y cierres tu puerta. Quizás te cuestiones por qué creíste y te decepciones de los adultos. Quizás te sientes en tu cama con edredón turquesa y abras el cajón de tu mesa de noche.  En ese cajón estará esta carta esperándote. Antes de empezar te recomiendo que les digas a tus papás que estarás ocupada porque lo que te voy a contar, Jose, es un secreto entre sobrina y tía.  Cuando yo era niña también creí en el conejo de pascua. Mis abuelos, los papás de tu Mamama, nos invitaban los domingos de pascua a todos los nietos a su casa para encontrar los huevos que el conejo dejaba. Como tú, yo iba con m...